La combustión espontánea es un fenómeno paranormal en el que una persona arde en llamas sin una razón o causa que lo provoque, desde hace siglos se han documentado casos en que los cuerpos de algunas personas son consumidos rápidamente por una ardiente llama que inicia desde el interior de su cuerpo y en cuestión de minutos éste queda hecho cenizas.

Se han formulado muchas teorías para explicar este fenómeno, una de las más aceptadas es el hecho de que el cuerpo humano puede provocar estática, pero es contradecida por el hecho de que, en circunstancias normales, el cuerpo humano no es capaz de mantener el fuego por si solo, hace falta algún combustible para ayudar a sostener el fuego.

El efecto mecha es una de las teorías más aceptadas, consiste en la lenta combustión de la grasa de una persona tras haber sido prendida, usando las ropas del individuo como mecha éstas se comportan como una vela vuelta al revés (la ropa es la mecha y la grasa la cera), la grasa ayuda a mantener el fuego gracias a que es rica en hidrocarburos.

Esta teoría ha sido descalificada gracias a experimentos que han hecho expertos en la materia; empleado un hueso, carne y grasa de cerdo envuelta en telas se dejó caer un cigarro encendido que sólo chamuscó el tejido, siendo necesario aplicar una llama externa.

Después de que quedaran cenizas de las telas y que el fuego no fuera suficiente para consumir la grasa del cerdo, se volvio a aplicar una fuente de fuego externa para agotar el agua de las grasas del cerdo.

Más de 50 minutos después se podía observar el hueso calcinado en los extremos, se retiró el sobrante de grasa con un cepillo metálico, dejando claro que el hueso no había sufrido ninguna combustión en su parte central, esto contradice los casos de combustión espontánea, donde el hueso sí sufre quemaduras también.

Uno de los casos más famosos:

La Combustión del Doctor Bentley

El doctor J.Bentley, médico retirado, vivía en la planta baja de un edificio en Coudersport, Pennsylvania.

En la mañana del 5 de diciembre de 1966, Don Gosnelí entró en el sótano del edificio para leer el contador del gas. En el sótano flotaba un humo azul claro de olor extraño. Gosnelí descubrió por casualidad, en un rincón, un montón de cenizas. Nadie había respondido a su saludo al entrar, de modo que decidió ir a echar un vistazo al anciano. En el dormitorio había el mismo humo extraño, pero ni rastro de Bentley. Gosnelí miró en el cuarto de baño y se enfrentó con una visión que no olvidará nunca.

El suelo estaba quemado y en él se abría un enorme hoyo por donde se veían las tuberías y vigas que había quedado al descubierto. Al borde del hoyo vio una pierna marrón, desde la rodilla hasta abajo, como la de un maniquí. ¡No miró más! Gosnelí huyó del edificio a toda prisa, y fue a dar parte de su macabro descubrimiento.

Fuentes: Wikipedia, Mundo Paranormal

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