Moonspell: La noche eterna

Hace unos días, el 19 de mayo salió publicado el nuevo L.P de la banda lusa Moonspell llamado Night Eternal. Antes de entrar en materia he de decir que el disco tiene dos ediciones, la limitada con un diseño un poco diferente de portada, unos tres bonus track y un dvd con videos como Finisterra de su anterior L.P. Memorial. Hay otra edición en la que sólo están los 9 temas que componen el disco.
El disco tiene una atmósfera más black metalera que «gótica», es decir que, para desencanto de los fans de sus discos Darkness and hope o Antidote se aleja bastante de aquellas atmósferas y es una continuación muy depurada del sonido de Memorial y de la regrabación Under Satanae, sólo que no tiene elementos folk (como el disco Wolfheart) tal y como suponía. Tengo que decir que la producción es muy, muy buena, impecable, posiblemente es el mejor disco producido de la banda.
At tragic heights es el tema que abre el disco. Se inicia con una introducción melódica de un minuto más o menos, y aquí se oye la voz de una de las dos cantantes colaboradoras del álbum, en concreto es Carmen Simoes (vocalista del grupo doom/gótico Ava Inferi) quien hace los coros en todo el disco. Luego la canción se vuelve muy agresiva, cada vez más conforme avanza la misma.
Night Eternal es el siguiente tema (el tema que le da título al disco), es un tema black metal melódico, con algunos cambios de ritmo. Es un tema enfocado a ser el hit del disco (cuando lo escucheis sabreis porqué).
Shadow Sun tiene un inicio un tanto tranquilo y en algunos fragmentos es tranquila pero también en muchos otros fragmentos es muy black y acelerada. Los fragmentos tranquilos a los que me refiero son ritmos sincopados.
Scorpion Flower es uno de los dos momentos doom/gótico del disco. También parece que será un hit pues en este tema (el cual tiene su réplica en dos de los tres bonus tracks) colabora Anneke Van Giesbergen la ex- vocalista de los holandeses The Gathering. El tema es bastante melancólico.
Y tras la melancolía llega la furia, Moon in Mercury es el siguiente tema y, con diferencia, el más black del disco, el más duro. Es un tema muy intenso, con cambios de ritmo que no rebajan su intensidad sino que la mantienen.
Here is the Twilight es otro tema bastante black, empieza con un ritmo acelerado y acompañado de los coros de Simoes. También tiene cambios de ritmo y tempo no tan veloces, los cuales no se aprecian tanto ya que la voz de Fernando Ribeiro aquí es muy agresiva.
Dreamless (Lucifer and Lilith) es el otro tema doom del disco, de hecho es un tema que utiliza el estilo doom metal (el cual hacía años que no usaba Moonspell en sus canciones), va a medio tempo y sólo se escucha la voz de Ribeiro. Es bastante melancólico.
Spring of Rage y First Light son los temas que cierran el disco en su versión normal. Ambos son bastante black metal. el primero bastante acelerado y con unos registros vocálicos agresivos y el último con ritmos algo más sincopados.
Finalmente están los bonus tracks: Age of Mothers un tema de agresividad similar a Moon in Mercury y dos versiones de Scorpion Flower.
En definitiva si sois fans de la vertiente black de Moonspell (Wolfheart, Under Satanae y Memorial) este disco os encantará, pues no decae ni un minuto y se decanta más por el black metal de sus raíces pero con la producción actual. Si por contra sois fans de discos como Sin/Pecado o, sobre todo Darkness and Hope y (su disco gemelo) The Antidote este disco os parecerá bueno. Otro dato curioso es que vuelven a utilizar pentáculos y símbolos satánicos en su libreto y que presentarán en europa el disco en una gira conjunta con Gorgoroth, y Carpathian Forest dos bandas de black metal underground.






Hace mucho, cuando la velocidad de las computadoras se medía en Megahertz (no Gigahertz como hoy en día) existían unos programas para componer música conocidos como Trackers, muy populares a principios de los 90’s; eran secuenciadores que te permitían modular sonidos e irlos programando en algo parecido a una partitura pero sin notas musicales, en su lugar se utilizaban letras y números (de la A a la G para las notas) que indicaban qué nota tocar, qué efecto ponerle, a que velocidad… etc. algo bastante básico pero que se hizo sumamente popular entre programadores «elite», conocidos como the demoscene, donde eran utilizados para componer la música que empleaban para sus demostraciones gráficas que hacía gala de impresionantes algoritmos que ni los juegos mejor programados en aquel entonces tenían.
Volviendo a los Trackes, recuerdo como admiraba que esos genios pudieran componer canciones en tan solo unos cuantos kilobytes, empecé a probar y descartar cada Tracker que salía para ver si era capáz de componer algo por mi cuenta (nunca sucedió), pero me divertía horrores modificando módulos (las canciones), probando efectos y cambiando velocidades, así fue como conocí al FastTracker II, este software contaba con una interfaz muy intuitiva y bastante atractiva, era capáz de reproducir varios formatos famosos en aquel entonces y varias otras excelentes características; creo fue aquí cuando descubrí que el instrumento que quería tocar no iba a ser guitarra ni batería… sino un teclado, y aprovechando que ya tengo un controlador MIDI (mi Korg K25) me puse a buscar un digno sustituto de el famoso FastTracker II y llegué a 





